Terapia Infanto-juvenil
Un espacio seguro para el crecimiento y el bienestar de niños, niñas y adolescentes
La infancia y la adolescencia son etapas clave en el desarrollo emocional, social y personal. A veces, durante este camino, pueden aparecer dificultades que generan malestar en el día a día: problemas de conducta, miedos, inseguridades, conflictos familiares o escolares, entre otros.
La terapia infanto-juvenil ofrece un espacio de acompañamiento psicológico adaptado a cada edad, donde se atienden las necesidades del menor y se trabaja también con la familia, para favorecer un desarrollo sano, equilibrado y lleno de recursos.
¿Cómo puedo ayudar a tu hijo/a?
Trabajo desde un enfoque cercano, adaptado a la edad y las necesidades del menor, con especial atención a la familia como parte esencial del proceso.
Algunas de las dificultades en las que puedo acompañaros son:
Ansiedad, miedos y preocupaciones excesivas.
Tristeza, apatía o síntomas depresivos.
Problemas de autoestima e inseguridad.
Dificultades en las relaciones con iguales o familiares.
Problemas de conducta, impulsividad o falta de autocontrol.
Duelo y pérdidas significativas.
Trauma y experiencias dolorosas.
Dificultades de apego y vínculos inseguros.
Conducta suicida y autolesiones en adolescentes.
Atención temprana: estimulación y acompañamiento en el desarrollo evolutivo.
Necesidades educativas especiales: apoyo en el aprendizaje y la adaptación escolar.
Acompañarles hoy es cuidar su futuro
Si notas que tu hijo o hija está atravesando un momento complicado, dar el paso y buscar ayuda puede marcar una gran diferencia en su bienestar presente y en su desarrollo futuro.
Colaboraciones: